Hay diferentes posturas al respecto de la amistad. Una que pasa por repetir que debemos contar nuestros buenos amigos con los dedos de nuestras manos, como si fuera algo altamente exclusivo o la otra que nos invita a tener el millón de amigos, entendiendo con ello que todos esos seres nos posibiliten el sabernos partes integrales de un mundo en donde debemos colocar lo mejor de nosotros al servicio de dicha comunidad. Pero más allá de la visión que tengamos al respecto de la amistad entendamos que son los amigos los que le dan otra sazón a nuestros días y nos permiten a la vez valorar aun mucho más esos encuentros cotidianos en donde tenemos el propósito de compartir en vez de competir, como no lo insinúa el mundo mercantil.  

Una perla anónima nos comenta: “estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”.

Cuentan que cuando la ex esposa criticó a ese ser con el que compartió por varios años alejándose de él porque supuestamente este le dedicaba demasiado tiempo a algunos de sus amigos llegando al punto de estar dispuesto a prestarles el dinero que no tenían para apoyarles. Este simplemente la escuchó con paciencia para al final de su quejosa intervención, decirle: – sé que por eso nos separamos pero bien sabes que creo que tener un amigo no es cosa de la que pueda ufanarse todo el mundo.

Es la amistad uno de los mayores dones que se nos ha otorgado y que nos permite conectarnos con ese otro ser humano a través de una relación en donde prime el desinterés y los deseos de apoyarnos mutuamente. Seguramente por ello hay quienes aseguran que un amigo es más que un hermano y que los lazos que unen una amistad aunque no son consanguíneos si son de carácter espiritual.  

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 30:14, “Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!