Hay momentos en la vida en donde debemos hacer borrón y cuenta nueva lo que quiere decir que siempre tenemos que atender esos llamados que cada instante nos hace la vida y que implican que cada presente que se nos da es una nueva oportunidad, sí la posibilidad de renovarnos, de recomenzar, de reinventarnos, de saber que debemos coincidir con la demás personas y levantarnos cada mañana y empezar a ver las cosas como son en cada amanecer nuevas. Incluso ya no como uno las quiere ver, sino como son, gracias a que empezamos a observar con otros ojos, los de la fe, esa que nos reitera que no debemos esperar tanto que las condiciones sean las que consideramos propicias o como ideales para ese recomenzar, ya que es ese volver a empezar el que nos permitirá que construyamos esas condiciones precisas para perfeccionar nuestros seres. 

Una perla de Horacio nos recuerda que “la adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubieran quedado dormidos”. 

Cuentan que en una cotidianidad en una prisión se encontraban dos hombres compartiendo la misma celda y mientras uno que era exageradamente negativo decoraba hasta las paredes de la celda con palabras agrestes y desconcertantes, el otro siempre estaba intentando darle ánimo fruto de su Fe. Por lo que cuando este cumplió su condena y se disponía a retornar a la libertad, le dijo a aquel que sabia que ahora a solas se le complicarían más las cosas: – te dejo mi fe que es fortaleza, esa que me da la esperanza para asumir que el hoy será mucho mejor que el día de ayer.  

Hay momentos en nuestras vidas que tenemos que decidir, si forjar una actitud débil de esas que se dejan frente a cualquier decepción golpear y hasta romper o de si nos proponemos como el hierro golpeado por el martillo asimilar cada golpe para hacernos más fuertes y cobrar una mejor forma. Desde esa mirada hay que relajarnos regularmente y tomar fuerzas para entender que así como hay cosas que llevan su tiempo, hay otras que si se lo permitimos el tiempo se llevará.  

El Textos de Textos nos revela en Lamentaciones 3:22, “por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!