Regularmente presuponemos que para ayudarle a otros debemos encontrar todas las condiciones propicias para ello, obviando que lo único que necesitamos realmente es el deseo de hacerlo. Lo ideal para ello es siempre estar dispuestos a comenzar con lo que hoy podemos hacer, con lo que contamos, trabajando además de por lo que anhelamos por aquello que aquí y ahora podemos y debemos hacer, aceptando además que es probable que no se cumplan nuestras expectativas y que la desmotivación se tome nuestra esperanza de aportar y por ende desfallezcamos, pero igual que hacemos cuando nos damos un baño diario e incluso antes de ello que evacuamos lo que no nos es útil para luego si asearnos, se hace preciso que nos hagamos esa limpieza mental y espiritual cotidiana y estemos prestos a servir más, convirtiendo esos dones en aportes que tenemos y por ende en toda una misión de vida, en donde ya no serán nuestros miedos los que nos cogobiernen y menos el deseo de ser retribuidos, lo cual simplemente nos alejará más de ese ideal fraternal de dar debido a que hemos recibido demasiado: la vida. 

Una perla anónima nos dice “nos cuesta tomar nuestras vidas con nuestras propias manos simplemente porque así sospechamos no podemos culpar a nadie más de nuestros fracasos”.

Cuentan que cuando la mujer entró en shock producto de un ataque de nervios y tuvo que ser trasladada de urgencias al hospital ya que sentía que se iba a morir, el médico que la atendió, la calmo y después de escucharle y de revisar todos esos síntomas, le explicó como creyente que no entendía el por qué ella se dejaba guiar por unos ruidos de desinformación que siempre han existido y que solo nos invitan, si así los queremos entender, a vivir este eterno presente, por lo que una vez ella estaba más tranquila el galeno le expresó: – incluso si te dicen que mañana vas a fallecer míralo como una oportunidad de hacer unas cuantas cosas ya y, sal entonces hoy a sembrar lo mejor de ti tanto en los demás e incluso en la tierra fértil de este planeta. 

Es cierto que no podemos ayudar a todos, pero nosotros si estamos en disposición de ayudarnos a nosotros y luego si a alguien, así sea con una palabra de aliento. Hay cientos de personas que se sienten derrotadas pero gracias a nuestro ánimo deben aprender a levantarse porque en este mundo es normal que algunos quieran ir mas rápido que otros, pero quizá al final entendemos que lo interesante no es si vamos lento, como si el no parar y aportarle a esos otros más de nosotros para que tampoco se detengan en apegos u otras tantas cosas que nos esclavizan y atan.  

El Textos de Textos nos revela en Hebreos 13:15, “así que, ofrezcamos siempre al Creador, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. 16 Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada el Creador.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!