Curiosamente en cientos de momentos rogamos por estar en casa concepto que no significa tan solo un espacio físico que con sus muros nos separa del mundo, sino un hogar en donde como los pájaros esta nuestro nido, nuestra familia, incluso nuestros sueños. Y aunque en ocasiones hay quienes se sienten enclaustrados incluso en su propia casa, lo cierto es que ellos deben entender que las distracciones que tanto nos atraen afuera son las responsables que no nos podamos encontrar en nuestro adentro, en ese interior en el que se encuentra una luz que con su calidez nos expresa que así como tenemos un cuerpo para cuidar tenemos en nuestra casa un templo para atender y que este nos incentiva a comunicarnos mejor con nosotros mismos y con el Creador. Probablemente quienes tienen que vivir en largas épocas de invierno enclaustrados nos pueden ayudar más a entender estos conceptos que nos dictan que no hay nada como el calor de ese hogar.    

Una perla anónima nos invita a entender “que en nuestro hogar es en donde encontramos el refugio contra todas las tormentas”.

Cuentan que cuando el capitán del barco observó a lo lejos la felicidad del pescador, le pidió a uno de sus marineros que se acercara a aquel hombre para preguntarle el por qué era se mantenía tan contento, si desde la distancia se le percibía que era una persona humilde y hasta pobre. Por lo que luego de detallarle por unos días secretamente y de percatarse el marinero que aquel pescador convivía en una paz envidiable con su propio ser la cual duplicaba en su hogar, con su esposa e hijos le comentó al capitán: – él a diferencia de lo que uno supone entendió que para viajar por el mundo de la felicidad hay que dejar la tranquilidad de la playa e identificarnos plenamente con todo lo que nos ofrece el alta mar. 

Que maravilloso que entendiéramos el mundo como nuestro hogar y los micro entornos que dentro de él representan nuestras casas, como esos espacios propicios para descansar de nuestras batallas diarias y retirarnos para encontrar allí la paz. Sí todo un refugio para que esas tempestades exteriores no confluyan con nuestras búsquedas interiores en donde debemos además reencontrarnos gracias a ese rincón con nuestra propia alma de la que a veces nos escondemos en lo exterior. 

El Textos de Textos nos revela en II de Samuel 7:29, “Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Creador, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!