El mundo de las necesidades y satisfactores nos mantiene insatisfechos y presos de deseos que simplemente nos llevan a coexistir en medio del estrés y los conflictos, algunos de los cuales nacen de la falsa percepción de colocarnos en competencia con todos y contra el todo. Entender que nada nos pertenece y que tan solo somos mayordomos de las cosas de este mundo nos debería posibilitar el degustar de lo que la vida nos ofrece sin querer apropiarnos y apegarnos a nada reconociendo adicionalmente que estamos de transito por este mundo y que cual peregrinos solo podemos adquirir las experiencias que nos ofrecen nuestras interacciones convirtiéndolas en oportunidades de crecimiento, el cual es integral y holístico desde una lectura espiritual.   

Una perla muy reenviada en estos días nos dice que “no deberíamos buscar volver a la normalidad ya que eso que llamamos normal es lo que nos ha generado estos y muchos otros problemas que atentan contra nuestras vidas”. 

Cuentan que en una cotidianidad cuando el pescador regresaba a su rancho el presumido turista que lo observaba con unos cuantos peces aun en su red, le preguntó el por qué no había pescado más por lo que cuando este le respondió que ello era suficiente para su diario alimento, este le cuestiono por conformista y hasta le dijo que si pesquera más podía venderle a otros y tener así un dinero extra y que si ahorra ese recurso o lo sabia invertir con el tiempo le daría unas mejores condiciones de vida y al final de sus días la tranquilidad de poderse sentar pensionado frente a su casa con su esposa y nietos con la tranquilidad de saber que nada le faltaba. A lo que el pescador le dijo: – eso que usted me describe en veinte años es lo que yo vivo a diario ya. 

Estamos presos de un modelo económico que le ha colocado precio a lo que no tiene y que como la tranquilidad, la armonía, las sanas interrelaciones o el servicio fraternal solo necesita de nuestro aprecio por lo tanto vale la pena que revaluemos ese molde mercantil que esta consumiendo nuestras coexistencias y nos permitamos darle a nuestras vivenciar otra reorientación y ojala un renovado sentido. 

El Textos de Textos nos revela en I de Timoteo 6:9, “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!