Se sabe que contamos con todos los insumos físicos, mentales y espirituales para defendernos de lo que algunos consideran ataques externos, que no solo afectan sino que hasta pueden infectar nuestros seres, por ello quienes abogan porque llenemos nuestro ser de los nutrientes que necesita este gracias a los buenos hábitos que le fortalecerán de forma integral, holística y consciente en pro incluso de enfrentar todo lo que nos pueda sobrevenir, nos invitan también a buscar sensaciones de plenitud, bienestar y alegría que alteren nuestros cuerpos para que esos sistemas de defensa no dejen que esas invasiones constantes externas lo deterioren. Cada síntoma del que nos percatemos nos da un significado y a través de esos llamados de atención podemos entender además algunos acontecimientos que denominamos como traumáticos, que nos están diciendo a través de esos sistemas que debemos prepararnos más y mejor para dar esa nueva batalla con coherencia y contundencia. 

Una perla anónima nos dice que “más que desarrollar nuestras mentes estamos llamados a hacerlo con nuestras conciencias.” 

Cuentan que nuestro sistema inmunitario  compuesto por un arsenal de células y moléculas nos protege de las agresiones microbianas o de cualquier otro elemento exterior como los alérgenos, que el sistema psíquico también cuenta con una defensa que nos protege de las agresiones interiores esencialmente representadas por los traumas ocultos en el inconsciente y que el sistema nervioso actúa de puente entre el sistema psíquico de defensa y el inmunitario por lo que no es coherente que nos dejemos llenar de miedos cuando contamos con todos los elementos de defensa internos que si usamos con coherencia, no nos dejarán enfermarnos o por lo menos que los ataques exteriores no pasen de ser oportunidades para activar estos y otros sistemas para crecer integralmente. 

Todo inicia con un episodio desestabilizador, que altera no solo nuestro ser físico sino también nuestro ser mental y las emociones, por lo que si somos capaces de enfrentar incluso esos imaginarios que registran dichos traumas que acontecen durante la vida y que se clasifican subjetivamente como positivos o negativos, seguramente superaremos con esos mismos insumos cada nueva agresión y fortaleceremos así todos nuestros sistemas interiores de forma holística e integral. 

El Texto de Textos nos revela en Isaías 9:1, “Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!