En medio de situaciones complejas que representan incluso que seamos invadidos por todo tipo de virus tanto en las dimensiones físicas, mentales, espirituales e incluso tecnológicas, debemos proponernos no tanto esperar que se nos den vacunas externas para atacar estos como si que nos convirtamos en antivirus o sea que logremos que nuestro ser de manera holística e integral tenga todas las defensas y posibilidades para enfrentar todos estos dilemas, conflictos, adversidades y enfermedades y así fortalecidos desde nuestros seres interiores logremos sobrepasar esos retos en que se convierten dichos virus. Bien se dice que el dilema no es lo que sucede afuera que nos puede afectar como si la forma como nosotros internamente asimilamos esas desinformaciones y nos dejamos o no infectar por ellas.   

Una perla anónima nos recuerda que “el que quiere disfrutar de una rosa debe respetar y cuidarse de las espinas”. 

Cuentan que en el año 1885 Louis Pasteur descubrió la vacuna contra la rabia, en Rusia diecinueve personas que habían sido mordidas por un lobo con rabia, corrieron a buscarle hasta París aun sin saber nada de dicho idioma y de dónde encontrarle concretamente, por lo que una vez llegaron hasta allá solo le decían a los habitantes de la ciudad la palabra Pasteur y así fue como les guiaron hacia él, logrando salvarse la mayoría de ellos, lo que derivo en que tiempo después el Zar ruso le agradeciera al investigador con una donación que le permitió crear lo que hoy es la fundación que lleva su nombre. 

Todos sufrimos una enfermedad mortal que es el pecado y para curarnos como le sucedió a aquellos rusos solo hay que pronunciar un nombre: Jesucristo, ya que todo el que con Fe le invoca recibe no solo la cura contra dicho mal sino la salvación eterna. Desde esa mirada vale la pena que nos llenemos de todas las fortalezas internas que significan el mantenernos bien nutridos y activos para que nuestras coexistencias no padezcan lo que estando a nuestro alrededor no puede afectarnos más allá de lo que nosotros mismos se lo permitamos.     

El Textos de Textos nos revela en Romanos 10:13, “todo aquel que invocare el nombre del Creador será salvo”.  

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!