A diario trabajamos por todo tipo de búsquedas algunas de las cuales hacemos inconscientemente casi programados por una serie de costumbres que nos motivan a lograr posesiones y posiciones sociales, sin embargo, deberíamos enfatizar un poco mas en fortalecer nuestro ser interior logrando una armonía entre lo que pensamos, deseamos, decimos, sentimos y hacemos, ya que nuestras diarias labores nos demuestran que actuamos mas inconscientemente de lo que suponemos, lo que hace que incluso algunos de los resultados anhelados sean opuestos. Las reflexiones diarias que tengamos para fortalecer nuestro ser interior deben eso si ser más positivas, prospectivas y sobre todo proactivas para que ese objetivo macro se logre con el paso de los días.   

Una perla de Seneca expresa: “lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad”.

Cuentan que cuando el viajero llegó a un lugar solitario habitado por un ermitaño que no atendía la visita de foráneos, este llegó con la intención de dialogar un rato con él sin embargo obvió que a aquel hombre no le gustaban las visitas y menos sus preguntas impertinentes, por lo cual ante el silencio, este le reclamo si no necesitaba de la compañía de seres humanos o de salir a conocer el mundo, por lo cual el ermitaño le dijo: – el paisaje es un estado del alma y de la mente.

Y es que en ocasiones obviamos que el mundo esta en uno, lo que quiere decir que aunque viajemos y salgamos a compartir con otras personas esos paisajes no nos cambiaran o afectarán positivamente si así no nos lo proponemos. Bajo esa perspectiva vale la pena compartir con más personas y crecer gracias a ellos pero sobre todo entender que todo fluye en nuestro ser interior y allí es en donde más debemos intervenir.  

El Texto de Textos nos revela en Juan 14:9, “el que me ha visto a mi, ha visto al Padre”. 

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!