Algunas personas frente a las circunstancias adversas que nos suceden aseguran que fue el Creador quien mandó este tipo de adversidades para aleccionarnos, olvidando que aquello lo permite simplemente porque respeta nuestra voluntad y somos nosotros los que con nuestras acciones u omisiones hemos permitido que todo esto suceda. No podemos negar que todo lo adverso nos enseña pero también que hay otras formas de aprender y que depende de nosotros incluso si convertimos estas lecciones en lesiones, lo más importante entonces más que culparle a Él o a alguien por los efectos de circunstancias que además pueden hacer parte de nuestra historia filogenética, es que con cada prueba nos fortalezcamos y nos posibilitemos a la vez integrarnos al Padre como a través del amor con nosotros y los otros.

Una perla anónima nos expresa “la tapia del cementerio es una insensatez, los que están dentro no pueden salir y los que están fuera no quieren entrar”.

Cuentan que cuando el predicador llegó a la casa de su familia una vez falleció su madre, les dijo: hay que ver la muerte desde otra mirada, somos eternos y lo único cierto de esta situación es que Él puso la eternidad hasta en nuestra sangre y cada que late nuestro corazón terrenal nos recuerda que hay un alma atrapada allí por la gravedad de un cuerpo que le retiene y que ella esta luchando incansablemente por elevarse y retornar a su estado original. Es más, le dijo a su hermano científico, si el peso del alma es de ocho gramos como dicen algunos, cuando esta se separa del cuerpo, yo creo que este pesa menos, debido a que el alma asciende y el cuerpo se queda sin esa fuerza lo que lo hace caer y perder además de la vida la movilidad que es de ella. 

Y aunque es una explicación un poco compleja de asimilar lo cierto es que somos eternos y aunque nos cueste aceptarlo estamos llamados a cultivar más esa dimensión del alma que se encuentra atrapada en nuestro cuerpo que y que como terreno nos reitera que aunque esta reteniendo el alma temporalmente también nos esta ayudando a reintegrarnos a través de todo un proceso de vida a nuestro estado original. 

El Textos de Textos nos revela en Mateo 5:44, “pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!