En el mundo de las redes sociales, los multiniveles y los negocios en masa parece natural que estemos buscando pertenecer a algún tipo de estas asociaciones virtuales en donde sumando nuestros intereses y búsquedas, nos sintamos apoyados por esas otras personas, obviando que quizá el hacer parte de una red desde esa misma literalidad nos este llevando a que vivamos atrapados o presos de todo lo que allí se nos promueve y que sin juzgar si ello es positivo o negativo, dicha red termine con sus distractores y adicciones guiando nuestras existencias, debilitando así nuestra voluntad, lo que es contrario a lo que aparentemente anhelábamos al unirnos, y es que quizá lo que más debemos fortalecer para nuestras continuas decisiones es nuestra red neuronal y la conciencia que a esta debe liderar. 

Una perla anónima nos asevera que “el mejor medio de conservar los amigos es no pedirles, ni deberles nada”. 

Cuentan que para quienes se han convertido en usuarios de Second Life este es más que un juego de esos que han revolucionado la internet, una verdadera adicción. Para ellos este su ciber planeta virtual es genial, ya que allí no solo se hacen amigos, eso sí tipo avatar, sino que además se realizan todo tipo de actividades sociales incluso comerciales, en una especie de paralelo con nuestra vida terrenal, pero desde una perspectiva más virtual, lo que implica que ese mundo irreal, tridimensional casi que hecho a la medida de cada quien, en donde no existen conflictos lo que no nos debe llevar a obviar que aunque allí todo parece el modelo ideal, este no existe. 

Y aunque no estamos valorando ni esta ni las otras redes sociales y menos motivando al uso o no de ellas, sí esta claro que debemos tener muy en cuenta cuándo estas con sus distractores y énfasis nos alejan de nosotros mismos y de nuestra capacidad de decisión que es en el fondo lo que más debemos fortalecer. 

El Texto de Textos nos revela en Juan 3:7, “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!