La famosa teoría de ver para creer nos ha llevado en algunos momentos a esperar demostraciones científicas que aunque para otras personas pueden ser probables o hasta coherentes no por ello pueden descalificar lo que en su todo significa vivir y que desafortunadamente no podemos explicar con nuestro limitado lenguaje que por lógica elemental no logra hacernos entender lo que no se encuentra dentro de sus ideas o contextos. Tengamos en cuenta que no se puede asimilar lo limitado desde lo ilimitado ni lo infinito desde lo finito de nuestros pensamientos. 

Una perla de Gandhi nos dice que, “no hay camino para la verdad, la verdad es el camino”.

Cuentan que cuando su hijo llegó presumiendo de sus nuevos conocimientos producto de sus ya varios semestres en la universidad a donde su campesino abuelo, este lo escuchó con atención y luego lo invito al campo en donde le dijo: – mira estas abejas y nunca te olvides que incluso algunos científicos y personas muy estudiadas aseguran que teórica y técnicamente es imposible que las abejas vuelen sin embargo ellas obvian esas leyes y otros tantos sofisma y paradigmas de la naturaleza que nosotros aun no comprendemos y creo no lo haremos desde esa mirada científica. 

Y aunque a la ciencia le debemos enormes adelantos y hemos logrado con sus estudios la mejoría de nuestra calidad de vida no podemos negar que también a ella le debemos que no se acepten algunas posibilidades de vida y que por el contrario nos sigamos negando a otras visiones que por no estar dentro de sus cánones y rangos descalificamos como imposibles. 

El Texto de Textos nos revela en Gálatas 5:9, “Un poco de levadura leuda toda la masa”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!