Poco nos ocupamos de entender que con nuestras capacidades mentales creamos no solo ideas, palabras sino también una serie de hechos que vivenciamos al interactuar con otros seres logrando con ello recrearnos en nuestras creaciones. Y aunque parece un juego de palabras lo cierto es que esas vivencias van consolidando nuestras creencias las cuales lógicamente se van consolidando gracias a esas experiencias cotidianas en verdades casi absolutas que suponemos son así, sin darnos cuenta que simplemente son fruto de nuestras creaciones algunas de las cuales heredamos de nuestros padres gracias a nuestro lenguaje. Bajo esa mirada lo mas sano es crear y recrearnos en todas aquellas ideas que nos permitan degustar más de cada instante de vida y de cada interacción a la cual nos sometemos.  

Una perla de Arthur Golden advierte: “una mente atormentada por la duda no puede concentrarse en el camino que conduce al éxito”.

Cuentan que cuando le preguntaron al terapeuta cuales eran los propósitos del taller que estaba dictando, este expresó: – intento brindarles herramientas de vida verdaderamente contundentes, trabajando con los beneficiarios para que en el taller trabajen por crear en lo que creen entendiendo que ello implica poderosos elementos a través de los cuales generamos eficiencia, eficacia y asertividad en nuestras vidas. Y concluyó el terapeuta: – debemos darnos cuenta que en nuestras manos se encuentra el poder para construir todo aquello que a diario soñamos.

Y aunque nos cuesta comprenderlos tenemos el potencial en nuestras mentes de alcanzar muchas de las cosas que anhelamos, sin embargo nos dejamos guiar más por una serie de deseos que sin ser nuestros nos distraen de los verdaderos objetivos logrando con ello recrearnos en cosas incluso en las que no creemos. 

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 3:16, “¿no sabéis que sois templo del Padre, y que el Espíritu del Creador mora en vosotros?”

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!