Bajo el ideal de construir el futuro del planeta se nos invita a ser más conscientes de hacer un cambio el cual implica entre otras cosas un nuevo camino, uno con énfasis en lo educativo, uno que quizá nos haga madurar realmente como especie en pro de una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora. Se visiona entonces una educación que asumiendo que es necesario ese cambio urgente y que este no solo va más allá de lo temporal debe dejar a un lado el caos y las crisis que nos contaminan y nos involucre a todos como aldea global que somos, en objetivos comunes en donde además de unirnos entendamos todos esos componentes que implican el sabernos humanos para desde esa mirada dar forma al futuro de nuestra humanidad, formando por lo tanto esos individuos que llenos de dicha madurez puedan superar las diversas divisiones existentes y desde esa complementariedad cuidar nuestra casa común.

Una perla anónima nos expresa que “para protegernos de las armas biológicas se creará otra peligrosa arma como es la automatización robótica”.

Cuentan que el “laudato si, mi Signore” o “alabado seas, mi Señor”, lo cantaba Francisco de Asís para recordarnos que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia o como una madre bella que nos acoge entre sus brazos, por lo que esta madre tierra que nos sustenta y cogobierna a la vez produce diversos frutos con coloridas flores y hierba que merecen que les cuidemos de otra forma, por lo que ella clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes obviando que el mismo Creador nos puso como mayordomos de todo. 

Hemos crecido pensando que éramos los propietarios y dominadores de todo y por ende que estábamos autorizados a explotarla de allí que esa violencia que esa visión ha generado y que contamina nuestro corazón humano producto del pecado y que se manifiesta con síntomas de enfermedad que advertimos incluso en nuestros suelos, en el agua, en el aire y en los seres vivientes nos llame la atención para que asumiendo otros procesos formativos enfoquemos nuestras mejores energías en recrearnos a través del servicio para nuestras comunidades. 

El Texto de Textos nos revela en Romanos 8:22, “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; 23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!