Probablemente la problemática actual que estamos viviendo nos denota la necesidad de hacer cambios en unos modelos formativos que parece nos están dejando deformar y que con sus desinformaciones no logran encontrar insumos de fondo para nuestras malformaciones. Lo que implica el realizar los cambios pertinentes para que muchas de las cosas que hoy se están enseñando y desde la perspectiva que se vienen haciendo se trasformen no solo porque el mundo cambio sino porque las condiciones que nos ofrecen nuestros entornos también lo que nos obliga por lo menos a reconocer que no vale la pena continuar si queremos un modelo de vida diferente.    

Una perla anónima nos recuerda que “si los seres humanos practicáramos entre si los valores que tanto pregonamos no necesitaríamos de estamentos judiciales”.

Cuentan que quienes tuvieron que padecer la peste de 1920 hace ya un siglo, entendieron como quizá hoy lo tenemos que aprender nosotros que las peores epidemias no son biológicas, sino morales y por ello en esos momentos es que se conoce como el ser humano es ya que sale a la luz lo peor de cada sociedad, su insolidaridad, el egoísmo, la inmadurez, la irracionalidad pero esos mismos testimonios nos dicen que es entonces en esos momentos que también sobresalen los valores de quienes se hacen conscientes que la vida es otra cosa y asumen por ello que la incertidumbre nos invita a tener mas calma y reaccionar de otra forma en donde empecemos a trabajar por un cambio y a enseñar a las nuevas generaciones desde una perspectiva distinta. 

Siendo entonces hoy más que nunca necesario que nuestros educadores trasformen todo aquellos que no les permite dedicarle más tiempo a esos niños y niñas para darles no tanto lo que exigen los estándares internacionales con sus competencias sino lo que la sociedad requiere para que estos sean competentes como ciudadanos y seres humanos. 

El Textos de Textos nos revela en Joel 2:13, “rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Creador; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!