Cuando se habla de propósito de habla de una intención que tenemos al respecto de hacer o en algunos casos de dejar de hacer algo, acción deliberada que en algunos casos nos proyecta a un tiempo determinado al respecto de cómo quisiéramos vivenciar esas futuras circunstancias. Sin embargo y aunque hay por lo tanto una enorme cantidad de propósitos a corto, mediano y largo plazo también debemos entender que hay un propósito trascendente que esta estrechamente ligado a nuestra convivencia diaria y que además de preservar nuestra propia existencia implica el intentar que las otras vidas también se perpetúen, siendo por lo tanto el deguste de nuestras experiencias cotidianas un maravilloso propósito que no deberíamos perder de vista.   

Una perla anónima asegura que, “en el mundo siempre habrá personas que te van a amar por lo que eres y otras que te van a odiar por la misma razón”.

Cuentan que cuando le preguntaron a quien había acabado de llegar de una expedición por el África cual había sido su mayor enseñanza durante este periplo, este expresó: – el africano observa tanto al leopardo como al venado para comprender que sea cual fuere la posición que se tenga hoy, no hay diferencia en ella, ya que en todo caso hay que correr ya sea para cazar o para no ser cazado. 

Cada ser vivo cumple con unas características y de alguna forma con unos propósitos específicos y aunque los seres humanos tenemos la posibilidad de cambiar estos e incluso de ir mucho más allá de nuestras propias capacidades gracias a nuestra Creatividad ello no quiere decir que podemos violentar la razón de ser de un universo que propende por la vida.  

El Texto de Textos nos revela en Mateo 5:16, “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!