Algunas comunidades tienen la capacidad de mostrar lo que esta mal y no es sano, como si fuera natural y hasta el mejor camino. Es más, esas mismas erradas costumbres intentan colocar de moda una serie de conductas contradictorias que al compararlas con las que si son normales, hacen percibir estas como visiones morales de personas anticuadas y por ende descalifican estas como fueras de época, cuando realmente los valores y principios son los fundamentos históricos de nuestras relaciones y por ende sociedades, sin ellos tristemente terminamos comportándonos cual salvajes que guiados por sus deseos y pasiones, casi todos de cortes muy bajos, olvidamos el valor eterno de la vida especulando que lo único que importa es vivir ese ratico.   

Una perla anónima nos cuenta que, “la mayoría de las mujeres se empeñan en cambiar a un hombre, y cuando lo han conseguido ya no les gusta”.

Cuentan que cuando el vecino llegó a contar de un bochinche que estaba circulando al respecto de quien ejercía su labor como líder, este que se encontraba realizando sus tareas cotidianas de carpintería le escuchó con algo de molestia, intentando a la vez que este no le dijera más al respecto y menos le indispusiera con las personas que supuestamente estaban regando dicho chisme, así que cuando terminó el amigo de decirle todo, este clavo una puntilla con tal fuerza que la torció, simplemente para decir: – no olvides que siempre se golpea al que es recto, a los torcidos generalmente se les deja tranquilos.

Curiosamente el mundo intenta derrumbar a quienes se comportan lo mejor posible o buscan ser coherentes y consecuentes, no solo mofándose de ellos, sino incluso aprovechándose de su nobleza, más con todo y ello hay que mantener ese rumbo que parece contradictorio pero es el correcto. 

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 12:11, “es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!