Y aunque ya hay muchas personas conscientes de la importancia de degustar de más vegetales en sus alimentación diaria, todavía parece más que común que cientos de personas perciban a algunos de estos productos como malucos, sí, no atractivos para sus papilas gustativas y lo que es peor, por dicha ignorancia, no los ingieren desconociendo todas las propiedades que estos insumos le aportan a nuestras vidas y por ende a nuestra salud. Y aunque se siga promoviendo especialmente en nuestros infantes que algunos vegetales deleitan muy poco nuestro paladar, lo cierto es que ello se debe simplemente a nuestra absurda cultura de preferir el exceso de sabores azucarados quitándonos la posibilidad de degustar de más y nuevas maravillas de nuestra naturaleza.    

Una perla anónima nos reitera que el “más bello acto humano es darnos cuenta que todo es posible”.

Cuentan que cuando le preguntaron al ama de casa al respecto de por qué le gustaba tanto el apio al punto que les hacia a sus hijos incluso jugo con este vegetal, ella comentó: – el apio sirve para disminuir el colesterol, hipotensar y mejorar la circulación, es depurativo y diurético, alcalino y remineralizante, combate el estreñimiento y disminuye la creación de gases intestinales, calma los nervios tomado con regularidad e incluso ayuda a la reparación del esmalte de los dientes.

Es amplia la lista de vegetales que deberíamos usar mucho más y que sin embargo hemos descalificado de nuestra cocina con el agravante que los hemos reemplazado por otra serie de productos bien calificados como chatarra, que contrariamente a esos sanos vegetales, deterioran nuestra salud y en muchos casos nos llenan de sobrepesos y otra serie de excesos que más adelante nos cuesta mucho evacuar. 

El Texto de Textos nos revela en Juan 8:7, “el que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!