Y aunque digamos lo contrario sí dependemos de esta medida secuencial a través de la cual sumamos segundos, horas, días, semanas, meses y años que desafortunadamente en muchos de esos momentos el presente pasan desapercibidos con el agravante que solo los valoramos cuando se nos han ido. Bajo esa mirada seria bueno que no solo sumáramos segundos de tiempo a nuestras vidas, sino vivencias, que nos debemos permitir degustar al máximo para que desde dicha perspectiva la vida cobre mayor sentido y por lo tanto en algún momento no terminemos arrepentidos por aquello que no vivimos, visionando expectativas que seguramente tampoco haremos realidad, así que si queremos depender de algo que sea del Creador y su eternidad.   

Una perla anónima nos expresa: “lo de afuera lo vemos con los ojos de adentro”. 

Cuentan que cuando le preguntaron al ermitaño el porqué se había distanciado de la ciudad en donde había nacido y estudiado, este expresó: – empecé a comprender lo que en algún lugar de alguna de esas selvas de cemento alguien me había comentado algo al respecto de lo álgida y compleja que son algunas civilizaciones, de lo raras que son sus creencias y las diferencias entre algunos seres que aunque creen llevar el tiempo incluso en sus muñecas, regularmente más que medirlo, lo desperdician, por ello al asumir que no saben nada al respecto de este, tanto que lo dejan de disfrutar al máximo y luego quieren retomarlo cuando ya no hay nada que hacer, preferí irme a donde pudiera tener otras razones de vida. 

Mucho se especula al respecto del tiempo, especialmente en lo que tiene que ver a que no es más que una creación humana para poder medir de alguna forma nuestro paso por este planeta, sin embargo y desde cualquier perspectiva este es un elemento valioso para valorar cada instante que se nos otorga, segundos que son únicos e irrepetibles. 

El Texto de Textos nos revela en I de Tesalonicenses 3:12, “el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!