No podemos negar que el día a día regularmente nos envuelve en circunstancias reiteradas que desafortunadamente vemos como rutinas y que por lo tanto, casi que ejecutamos inconscientemente, de memoria, lo cual no quiere decir que no debamos hacernos más conscientes de estas para nuestro crecimiento e incluso disfrute. Se tratará siempre de valorar cada instante que se nos otorga entendiendo que cada circunstancia es única e irrepetible, así nosotros la queramos calificar como rutinaria y hasta insignificante. Y es que la vida pese a que no nos damos cuenta nos esta permitiendo en cada nuevo segundo un oportunidad de vincularnos más que con nosotros, con los otros y la misma Creación.   

Una perla anónima nos dice: “te mereces el amor que siempre intentas darle a los demás”. 

Cuentan que cuando la niña le preguntó a su madre costurera el para qué servía su labor, esta antes de hablarle de los frutos económicos de la misma, le expresó a la chiquilla: – todo nos enseña y la costura nos explica que la vida tiene mucho que ver con tejer nuestros sueños, bordar nuestras historias a diario, para aprender además con esas puntadas a cambiar no solo de aguja o hilo sino también de modelo. Es más, la costura nos explica que cómo en la vida, en ocasiones hay que desatar nudos, ajustar la tensión de nuestras relaciones y hasta avanzar en la labor de deshacer errores para luego volver a empezar con otra costura. 

Y es que si nos lo permitimos, todos los oficios y actividades que desarrollemos a diario pueden dejarnos diversas enseñanzas que lógicamente sirven para nuestros crecimientos como seres humanos, lo importante entonces es estar prestos a recibir la lección y hsta el evitar el convertir algunas situaciones en lesiones.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 8:12, “ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo”. 

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!