Y aunque la pregunta tiene diversas perspectivas, lo cierto es que no existe una justificación para que convirtamos algunos de nuestros dolores que son llamados de atención molestos momentáneos para prolongarlos como sufrimientos innecesarios. Lo que a la vez nos dice que no hay razones de peso para sufrir y por lo tanto debemos eliminar de nuestras mentes todas esas excusas que nos llevan a padecer por algo cuando simplemente debemos tomar esa alerta y corregir todo aquello que nos puede estar provocando aquella incomoda sensación en pro de nuestro crecimiento. La vida nos ofrece a diario motivos para crecer y gracias a nuestro libre criterio podemos asumir estos retos como pruebas de mejoramiento o como adversidades de decaimiento. 

Una perla de Epiceto dice: “un rey dominado por sus pasiones es un esclavo mientras que un esclavo que domina sus pasiones es libre”.  

Cuentan que cuando el turista llego al templo de Buda en plena celebración de Chokhor Duchen aprendió lo que es la iniciación para quien quiere entender estas creencias, la cual no motiva a ver la vida “desde algún grado de malestar, desde el dolor físico y mental o hasta la mas sutil insatisfacción existencial”, para entender que las causas del sufrimiento están en nuestras mentes: “karma negativo, emociones aflictivas, egocentrismo e ignorancia, por lo que podemos acabar con ese sufrimiento si erradicamos sus causas, quedando entonces la dicha de la mente primordial”, esa que se logra a través de “pensamientos correctos, un habla correcta, acciones correctas, un medio de vida correcto, el esfuerzo correcto, la atención correcta y la concentración correcta”. 

No es fácil el comprender algunas creencias es cierto, pero tal vez lo mas importante es que en vez de descalificarlas porque no concuerdan con nuestras expectativas de vida nos permitamos el reflexionar muy bien al respecto de sus enseñanzas y con las que se ajusten a nuestros preceptos cualificarnos con ellas. 

El Texto de Textos nos revela en Marcos 5:36, “no temas cree solamente”. 

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!