Hay quienes aseguran que la envidia es sana e incluso hasta confiesan que sienten una envidia que les motiva a imitar a otros, lo cual aunque puede quitarle un poco de ese veneno que contiene dicho extraño sentimiento, quizá esa visión solamente nos lleve a perder cada vez más nuestra estima por estar fijándonos en los otros, cuando somos nosotros los que debemos crecer, lo que no quiere decir que no podamos aprender de los demás, pero ello es muy diferente a querer tener aquellas cosas o posiciones que tienen esas personas, ya sea por méritos o por lo que mal consideramos como suerte, se trata de enfocarnos más en nuestro crecimiento que es integral y holístico. 

Una perla de Antonio Machado afirma que “tras el vivir y el soñar esta lo que más importa: despertar”.

Cuentan que en una cotidianidad la abuela le contó la siguiente historia a su quejoso y perezoso nieto: – recuerda que aunque el cuervo se la pasa en el árbol el día entero sin hacer nada, mientras que el conejo le observa e incluso se cuestiona por qué él no puede hacer lo mismo para buscarse su propia comida, quien esta equivocado al hacerse esas preguntas es el conejo, por lo que si toma la decisión de no envidiar a los otros, probablemente se dará cuenta que el zorro que regularmente se encuentra cerca, al verlo inmóvil, lo cazará y matará, así que la moraleja del asunto es que cada quien debe hacer lo que le toca, ya que más que estar sentado sin hacer nada, se debe buscar es siempre subir a la cima. 

Regularmente envidiamos a los demás por algunas cosas sin entender que cada quien tiene que cumplir con su proceso de aprendizaje, que en la mayoría de los casos no tiene mucho que ver con los de los demás, ya que es individual y único lo que implica es que más allá de mirar hacia los lados o hacia atrás hay que fijarnos en nuestro interior.  

El Texto de Textos nos revela en Juan 8:34, “de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!