Mucho se aprende a diario es cierto, pero todo parece indicar que algunas adversidades tienen la capacidad de convertirse en toda una enciclopedia de lecciones especialmente para quienes así lo quieren entender, probablemente por ello deberíamos a diario hacer un listado de esas enseñanzas que el día a día nos esta reiterando y que debemos colocar en practica incluso para trasformas algunos de nuestros hábitos que consideramos pueden estar en contra de lo que allí se nos esta proponiendo. Todo sirve para nuestro crecimiento cuando estamos dispuestos a entender que hasta las pruebas que asumimos como complejas simplemente son oportunidades para sacar de nosotros lo mejor y así crecer integral y holísticamente.  

Una perla anónima nos expresa: “tus clientes insatisfechos deberían ser tu mayor fuente de aprendizaje”.

Cuentan que en medio de los cambios bruscos que nos propone la crisis actual estamos entendiendo de forma más coherente que las personas con dos carreras, maestrías y doctorados son importantes tanto como las que hacer labores de servicio como el conductor del trasporte, el policía, el recolector de basura y todos aquellos seres humanos que nos cuidan y atienden y sin los cuales no podríamos alimentarnos, así que todos esos seres que antes descalificábamos o no valorábamos lo suficiente por ser por ejemplo mensajeros hoy nos recuerdan que todos somos importantes.

Lección de humildad que nos da la vida especialmente para aquellas personas que en vez de caminar levitaban y que ahora tienen que entender que vale la pena un nuevo modelo de pensamiento en todos les agradezcamos a esos otros por lo mucho que nos aportan asi nosotros con nuestro orgullo y egoísmo les apartemos. 

El Texto de Textos nos revela en Isaías 9:6, “porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!