Una de las acciones que debiendo ser la más natural de los seres humanos, parece menos hacemos, es pensar muy bien las cosas antes de decirlas o hacerlas. Quizá por ello regularmente actuamos mas inconscientemente sin siquiera medir los efectos de nuestras palabras o acciones lo que nos lleva a la vez a arrepentirnos luego por algunas de esas expresiones o interacciones siendo quizá demasiado tarde para ello. Lo que quiere decir que debemos practicar muy bien aquello de pensar antes de, lo que significa medir muy bien lo que vamos a decir y un poco más todo aquello que vamos a hacer y que hace parte de nuestros hábitos incluso inconscientes.   

Una perla anónima nos dicta: “solamente una vida dedicada a otros es digna de ser recordada”.

Cuentan que cuando la docente observó como uno de sus alumnos hablaba demasiado pero a la hora de hacer, solo molestaba a sus compañeros induciéndolos incluso a que no le obedecieran a ella, esta le llamó a un lado y le dijo: – no seas un loro en la vida, se un águila, un loro hace mucho ruido e incluso hasta habla demasiado repitiendo lo que le dicen otros pero no puede volar muy alto, un águila esta más tiempo en silencio y seguramente por ello tiene la fuerza de la voluntad para alcanzar el mismo cielo. 

Y aunque en ocasiones parecen motivaciones complejas de entender, máxime cuando hay otras descripciones de un águila que seguramente no hacen parte de lo que se desea hagan quienes emularían dichas actitudes, lo cierto es que se trata de hablar menos y actuar más, eso si pensando muy bien lo que se va a hacer o decir. 

El Texto de Textos nos revela en Lucas 15:7, “os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!