Podría parecer una contradicción pensar que cuando nos ocurren situaciones adversas en vez de decaernos con ellas, nos permitiéramos afrontarlas para crecer, asumiendo que al superar estas, nos sabemos más fuertes, lo que quiere decir que en vez de darle a lo adverso el calificativo de mala suerte e incluso el verlo como un castigo divino, estamos llamados a percibir en ese tipo de pruebas oportunidades para medirnos y a la vez para proponernos cada vez más retos y que estos sean más cada día grandes. Seguir dejándonos golpear por cualquier situación e incluso correr en busca que nos sobreprotejan nuestros seres queridos solo nos lleva a mantenernos en esas debilidades y por lo tanto a decrecer.   

Una perla anónima nos cuenta: “solo hay una guerra que pueda permitirse la especie humana: el conflicto contra su propia extinción”.

Cuentan que cuando el padre observó como su hijo adolescente se desquebrajaba fácilmente ante algunos conflictos que se le venían presentando en su colegio, lo llevó a la cocina y allí colocó a hervir agua para luego depositar en ella una papa y un huevo crudo. Así que quince minutos después saco ambos ingredientes y entonces le dijo al muchacho: – si te das cuenta con este buen ejemplo te quiero enseñar que con la misma agua que ablandé las papas también endurecí el huevo, así que cada vez que te suceda algo quiero que decidas que tipo de postura vas a asumir. 

Y es que en ocasiones parece que nos dejamos decaer muy fácilmente por algunas situaciones cuando probablemente deberíamos fortalecernos con estas circunstancias y crecer, sabiendo que entre más nos dejemos desanimar por algo, más complicamos la situación, contrariamente si les enfrentamos y superamos seguramente las futuras situaciones incluso pareciendo más severas igualmente las lograremos superar. 

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 9:6, “pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!