El concepto de miserable aunque tiene varias connotaciones y puede ser peyorativo y despectivo, nos sirve para comprender que en ocasiones nos vemos nosotros mismos como tales personas, sí sin ningún sentido de vida, sin propósitos, con la estima baja y lo peor es que en algunos casos nos visionamos como pobres y sin oportunidades, lo cual solo nos genera la perdida del deseo de salir adelante y a la vez al no creer en nosotros, de lograr oportunidades que estando allí suponemos son para los demás, ya que nosotros no nos percibimos sino a través de la lastima. Se trata entonces de trasformar esos pensamientos dándonos cuenta que todo depende de nosotros y que aunque el camino no es sencillo tampoco es imposible de cambiar.  

Una perla muy acorde para los actuales visionarios afirma que, “el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad humana, del amor, de las relaciones interpersonales, de cuidar a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental”. 

Cuentan que en una cotidianidad el exitoso hombre de negocios escuchó como un grupo de jóvenes a los que intentaba convencerlos con su historia de vida de la necesidad de emprender sus búsquedas, por el contrario se quejaban ante él aduciendo que debido a las circunstancias y entornos en los que habían nacido las cosas no eran fáciles para ellos, por lo que el conferencista incluso con algo de molestia les dijo: – las mayores fortunas siempre han sido hechas dentro de la cabeza de alguien.

Apreciación que es necesario comprender en todo su contexto ya que nos cuesta mucho visionar que la pobreza y otra serie de actitudes están pero más en nuestras cabezas, lo que quiere decir que el primer paso para que las cosas se trasformen es el sacar de nuestros pensamientos ese tipo de reflexiones y darnos así apertura al tema del emprendimiento en pro de alcanzar los objetivos que desde esa lógica nos propongamos.  

El Texto de Textos nos revela en Génesis 26:4, “multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!