Uno de los grandes defectos que debemos trabajar para erradicar de nuestras comunidades nos llevan a pensar que en algunas cosas somos más que los otros, debido a nuestros dones, habilidades u otra serie de privilegios que aunque pueden ser válidos no tienen nada que ver con esas ínfulas de superioridad que algunos se dan, sino que simplemente hacen parte de la variedad que ofrece este universo y que nos lleva a complementarnos unos con otros para que todo funcione como debe ser. Bajo esa mirada lo que debemos creernos, es más útiles y por lo tanto dar de lo mejor de nosotros, hasta que gracias a esas diferencias que marcamos, esos otros, nos imiten para hacer que nuestro mundo sea cada vez mejor. 

Una perla de Tagore afirma que, “hacer preguntas es prueba de que se piensa”.

Cuentan que cuando el docente llegó a un colegio en donde la mayoría de adolescentes por la fortuna de sus padres se sentían más que los demás aprovecho su primera clase para preguntarles que sabían de Alejandro Magno, recibiendo diferentes tipos de respuestas al respecto de alguien al que la historia a considerando como grande. Por lo que una vez les escuchó, les contó la afamada historia de cuando este fue a visitar al viejo maestro Sócrates, el cual al tenerle frente a su cara le dijo: – pídeme lo que quieras. Por lo que Sócrates le contestó: – solo quiero que te corras un poco que me estas quitando el sol del que quiero tomar.

Y es que aunque parece una respuesta ofensiva y porque no aceptarlo, brusca para la visita de un rey, lo cierto es que era otra enseñanza del maestro para demostrarle a aun ser humano que por más que tuviera grandeza, no era mas que una pequeña partícula del universo y que hay siempre cosas más importantes y grandes que nuestro pequeño ser.  

El Texto de Textos nos revela en Salmo 39:4, “hazme saber, Creador, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!