Se dice que hay palabras que nos ayudan para bien o para mal a comprender el sentido de nuestras coexistencias y como algunas son realmente confusas de asimilar en algún momento de nuestras vidas hay que aprender de ellas para que con el paso de los años estas nos vayan calando y generando verdaderos cambios. Se trata entonces de irnos haciendo conscientes de tantas inconciencias que cogobiernan nuestras cotidianidades y aceptar que cuando vamos reconociendo estas expresiones, ellas nos aportan, no solo para la mejoría de nuestras relaciones sino para darle verdaderos propósitos a nuestras búsquedas. Bajo esa mirada debemos intentar que nuestras palabras propendan por que cada día seamos más que conscientes de toda las cosas maravillosas que nos ofrece la Creación.

Una perla anónima nos invita a “corregir a diario todo aquello que va generando resultados incorrectos e incoherentes”.

Cuentan que cuando el predicador fue confrontado al respecto de por qué algunos de los miembros de su congregación parecían actuar en contra de las enseñanzas que este les predicaba, él les pidió que tomaran agua con un canasto que les dio y cuando ellos reclamaron por qué, debido a que ese canasta no lograría retener aquel liquido, este les argumento: – lo sé pero también entiendo que esa agua si limpia el canasto. Por lo que concluyó: – lo mismo sucede con nuestro ser así a veces no retengamos las palabras del Creador estas van actuando en nosotros limpiando nuestra conciencia.

Bella analogía para comprender que estamos vivenciando un proceso de cambio continuo que aunque a veces no parece o en el peor de los casos denota como una retroceso debido a hábitos incorrectos, nos va permitiendo trasformaciones que si sabemos entender y atender más temprano que tarde cambiaran el sentido de nuestras coexistencias.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 6:1, “vamos adelante a la perfección”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!