En el día a día nos dan remordimientos y sentimientos de culpa muchas situaciones incluso hay quienes se quedan con ese tipo de resentimientos, sin embargo no podemos perder de vista que ese remordimiento tiene aspectos de arrepentimiento, lo cual se da cuando logramos superar la emoción que nos afecto la razón, esa que nos lleva no solo a corregir dicho mal habito en nuestro ser sino también a enmendar los efectos del mismo, los que regularmente afectan hasta a nuestros seres más queridos. Lo que quiere decir que debemos pasar de los sentimientos que nos hacen sentir mal y nos pueden llevar a acometer peores errores, a lograr que esa situación no se vuelva a repetir y por lo tanto a reiterar para llevar nuevas esperanzas a nuestras vidas y las de los demás.

Una perla anónima nos dicta que “el ignorante ataca con la boca mientras que el sabio se defiende con el silencio”.

Cuenten que según los evangelios nuestro señor Jesucristo perdonó a Pedro y no a Judas, simplemente porque el primero se arrepintió de todo corazón de haber negado a su maestro, mientras el segundo solo sufrió un remordimiento. Lo cual explica también que Pedro lamento la causa de su negación, mientras que Judas solo se lamentó de las consecuencias de su decisión emocional.

Y aunque podría pensarse que es un juego de palabras e incluso algunos versículos del mismo Texto Sagrado no nos dan grandes diferencias entre los sentimientos que manipularon las decisiones de Pedro o de Judas, de lo que se trata es que comprendamos que una cosa es arrepentirnos al punto de corregir dicho pensamiento inconsecuente y a la vez enmendar aquellos efectos que provocamos, mientras que el remordimiento solo nos lleva a darnos golpes en el pecho, a una tristeza, pero no a corregir y menos a enmendar.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 27:3, “entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!