Se cree que tenemos la mala costumbre de colocar en nuestras mentes recuerdos de cosas que nos hacen daño, que incluso nos llenan de remordimientos o resentimientos lo que quiere decir que deberíamos trabajar más por llenar nuestras mentes, hogares y relaciones de buenos recuerdos y gratos momentos ya que gracias a ello nuestras existencias tienen mejores posibilidades de percibirse armónicas. Incluso aunque no podemos negar que hay situaciones complejas que nos quedan tatuadas en nuestros seres, se trata de aprender a evacuarlas para no dejar que estas sean las que cogobiernen nuestras cotidianidades.

Una perla cargada de ironía de Oscar Wilde dice: “discúlpame, no le había reconocido, ¡creo que he cambiado mucho!”

Cuentan que cuando el incrédulo entró a la casa de su amigo, el creyente, se sorprendió cuando observó que este tenia colocado en la puerta de su nevera una enorme cantidad de versículos Bíblicos y de reflexiones al respecto de estos textos Sagrados, por lo que le cuestionó al respecto, a lo que este dijo: – regularmente todos colocamos en las tapas de los refrigeradores recordatorios y en mi caso busco que estos sean para que no pierda la guía de nuestro Creador.

Regularmente y en busca de no olvidar algunas cosas que son importantes para nuestras vidas llenamos estas de imágenes, fotografías, reflexiones, mensajes, en fin, todo lo que le aporte a nuestras vidas no solo motivaciones para seguir avante sino también para los propósitos que buscamos concretar en nuestros días futuros.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 2:17, “los sanos no tienen necesidad de medico, sino los enfermos, no he venido a llamar a justos sino a pecadores”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!