Regularmente hablamos de un Creador desde la perspectiva de nuestra fe debido a que material y hasta lingüísticamente parece poco probable el explicar temas aparentemente sencillos cómo dónde se encuentra Él e incluso cómo mantener una relación con dicha deidad. Sin embargo esta demostrado que esa relación espiritual es tan cercana que solo requiere de una pequeña oración a través de la cual se abren las percepciones de nuestras almas y así nos comunicamos con las revelaciones de Él que están disponibles para todo ser vivo que voluntariamente las quiera hacer parte de sus vidas, más regularmente nos alejamos como producto de nuestras distracciones, búsquedas equivocadas y expectativas infundadas.

Una perla anónima nos alienta: “no es vencido sino el que cree serlo”.

Cuentan que cuando la pequeña le preguntó al predicador el por qué se decía que el Creador estaba en un cielo, si con ello solo se alejaba a las personas de ese Ser que debería estar cada vez más cerca de nosotros, este le contestó: – el cielo lo es todo y por ello Él esta interesado en que Su cielo este dentro de ti mas que alrededor tuyo”.

Y es que aunque el debate de algunas religiones se queda en el tema de ubicar al Señor en un lugar a veces lejano a su propia obra, lo cierto es que Él nos quiere hacer entender que esta dentro de nuestro ser interior, si así se lo permitimos, pero regularmente nosotros preferimos separarnos de Él y dejarlo en ese lugar lejano en donde incluso nuestras oraciones parecen distantes. De allí la importancia de acercarlo tanto con nuestros pensamientos como con nuestras acciones fraternales.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 139:14, “te alabaré, porque formidable, maravillosas son tus obras, estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!