Hay quienes descalifican lo pequeño, olvidando que de pequeñas partículas esta lleno el universo, el cual se conforma en su totalidad gracias a la suma de estas pequeñas moléculas que al sumarse constituyen sistemas, cuerpos, planetas, galaxias, en fin una unidad. De allí la importancia de comprender el valor de lo pequeño como partes de un todo, lo cual nos enseña a la vez que debemos atender nuestros pequeños actos cotidianos, esos que se suman por lo que es fruto de dicha continuidad que estos también se convierten en logros, por lo que si no atendemos estos probablemente estaremos desaprovechando la oportunidad de alcanzar esos grandes anhelos que esperamos conquistar.

Una perla anónima nos comenta que, “la eternidad no se mide con segundos, pero decisiones de segundos duran toda la eternidad”.

Cuentan que cuando el elefante se enloqueció el hijo del adiestrador no entendía el por qué hasta que observó como un pequeño ratón lo tenia así, por lo que gracias a ese aprendizaje recordó que su padre le había pedido no descalificara nada pequeño y que mas bien se cuidara muy bien de sus pequeños actos ya que ese pequeño ratón que intimidaba a aquel enorme elefante quien con un movimiento incluso de su trompa podría matarle, no lo hacia ya que ese pequeño roedor tenia destrezas que le permitían subirse al elefante y comérsele su tímpano desatándole así una infección que mata a estos gigantes.

Y es que en ocasiones nos sentimos pequeños suponiendo con ello que no tenemos posibilidades de nada, pero la misma vida nos demuestra que no es cuestión de tamaño como sí de una estrategia clara que nos permita vencer esos obstáculos que considerábamos insuperables.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 15:8, “la oración de los justos es su gozo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!