Se cree que en el día a día preferimos traer a nuestras memorias una serie de recuerdos que nos desmotivan y en algunos casos hasta nos deprimen, informaciones que curiosamente afectan nuestras expectativas presentes y futuras, convirtiéndonos en seres que se desilusionan ante cualquier circunstancia ya que estas desinformaciones nos llevan a suponer que nada cambiara. Lo que nos invita mejor a intentar dejar a un lado ese tipo de suposiciones y mas bien llenarnos de motivaciones atrayendo a nuestra memoria aquellas cosas que nos reproduzcan motivaciones y por ende le den nuevos y mejores propósitos a nuestras coexistencias.

Una perla anónima nos reitera que “no se trata de tener lo mejor sino de hacer lo mejor con lo que se tiene”.

Cuentan que cuando le preguntaron al coaching el cómo evitar que se quedaran en nuestros seres esos recuerdos que incluso nos atormentaban, éste expreso la necesidad de potencializar a diario nuestra memoria selectiva buscando dentro de ella todo lo que nos aporta alegrías y así intentar evitar todo recuerdo que nos aísle o moleste en pro de una vida saludable. Lo que quiere decir que debemos intentar a diario recordar solo aquello que llene de motivaciones a nuestras coexistencias.

No podemos evitar que nos acontezcan algunos hechos que regularmente calificamos como adversos pero sí podemos dejar de magnificar o perpetuar estos, asumiendo mejor que simplemente debemos sacar algunas enseñanzas de ellos en pro de nuestro camino de crecimiento, ese que nos debemos proponer a diario.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 1:5, “toda cabeza esta enferma y todo corazón doliente”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!