Estamos presos de comunidades en donde proliferan las mentiras y a algunas de ellas las denominamos incluso como piadosas. Lo que nos debería llamar la atención ya que en el plano personal a nadie le gusta que le mientan. Lo cierto del caso es que regularmente una mentira lleva implícita otra y esa cadena de incoherencias a veces interminable nos obliga a buscar cada vez mentiras más incoherentes, tanto que no es gratuito que dicho mal hábito se convierte en una enfermedad a la que se conoce con el nombre de mitomanía. Lo ideal entonces es hablar con la verdad e intentar que sea este modelo de vida el que cogobierne nuestras relaciones o de lo contrario en medio de engaños sigamos destruyendo la confianza hasta descubrir a través de la mentira una verdad que seguramente nos generará más dolor.

Una perla anónima expresa: “la autodisciplina comienza con el dominio de tus pensamientos, si no puedes controlar lo que piensas no puedes controlar lo que haces”.

Cuentan que en las épocas del patriarca Abraham se dice que su padre era un vendedor de objetos de madera y cerámicas, ídolos, por lo que un día que él dejó a este cuidando la tienda el muchacho tomó todas esas figuras y las destruyó con un hacha por lo que cuando el padre llegó y le cuestionó él le mostró a la única deidad que se debía idolatrar y le dijo: – que el ídolo más grande de aquella tienda había tomado el hacha en su mano y con ella destruyó a las demás piezas, por lo cual el padre pese a que sabia que era falso tubo que guardar silencio pues eso era lo que le había enseñado al muchacho.

En algunas ocasiones mentimos y después no queremos que nuestras incoherencias sean las que cogobiernen las vidas de los demás, de allí la importancia de no dejar que sea el engaño ni las ilusiones vanas las que guíen nuestros días sino que nos permitamos buscar la verdad y vivir tras esa línea de acción.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:2, “no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual es la vuela voluntad del Creador, agradable y perfecta”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!