Hay personas que trabajan simplemente para obtener unos recursos económicos que regularmente no alcanzan para satisfacer algunas de sus necesidades, especialmente porque la mayoría de esos deseos solo reproducen insatisfacciones que gobiernan la esencia de nuestras vidas. La idea es trabajar no tanto para obtener unos resultados cuantitativos como sí de alcanzar unas perspectivas cualitativas que enriquezcan nuestras existencias al sentirnos útiles y a la vez aportantes al bienestar de nuestras comunidades. Desde otra lógica al pensar exclusivamente en nosotros y en la obtención de un salario probablemente nos vamos llenando de cargas hasta percibir nuestro día a día como un castigo incluso producto de un karma, razones que al convertirse en visiones de peso nos agobiaran.

Una perla de Gandhi nos insinúa: “no escuches a los amigos cuando el amigo interior dice: ¡haz esto!”

Cuentan que cuando el hombre le alegaba a su esposa que pensaba que estaba pagando algún karma debido a que nada le salía bien y por el contrario por donde metía su cabeza recibía un martillazo, esta con algo de hilaridad no tanto por lo que acontecía como sí por lo que él decía, le expresó: – he aprendido en el trascurso de nuestras vidas que el Karma no es la venganza del universo, sino el reflejo de nuestras acciones.

Mucho se habla al respecto del karma, de las consecuencias de otras vidas e incluso de la causa y el efecto, pero más allá de defender o atacar alguna de estas teorías si debemos empezar a entender que regularmente recibimos de lo que damos, por lo que si no sembramos con coherencia labores diarias que concreten objetivos a corto, mediano y largo plazo, es muy difícil que obtengamos algunos resultados diferentes.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 2:3, “cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande. La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!