Si hacemos un balance de las palabras que más usamos a diario probablemente podremos gracias a dicha reflexión llegar a advertir el porqué contamos con la cercanía de ciertas personas y la lejanía de otras. Y es que cuando usamos expresiones agrestes es lógico que algunas personas nos traten de esa misma forma e incluso que tengamos conflictos cada vez de mayor calibre debido a que retroalimentamos ese tipo de sentimientos. Por el contrario, cuando le aportamos a nuestros entornos palabras gratas, fraternales y plagadas de motivaciones lo más normal es que interactuemos bajo ese tipo de escenarios ya que incluso si alguien no quiere seguir ese sano ejemplo encontraremos los términos para guiarlo por este camino y no para nosotros tomar el de él.

Una perla anónima nos incita para que “cada vez que miremos hacia atrás que sea para recordar a dónde no pensamos volver”.

Cuentan que cuando el enamorado quiso denotarle a su amada lo que sentía por ella, en la noche compró pintura y se fue a la esquina de la casa de ella y le escribió un grafiti que sabia ella leería muy temprano al salir de su hogar, al día siguiente con motivo de su aniversario. Texto que tomó de un poema de Julio Cortázar que dice: “porque sin buscarte te ando encontrando por todos lados principalmente cuando cierro los ojos”.

Cuán hermoso es el estar enamorados y más lo es, el saber que gracias a ese fluir maravilloso nos llenamos de palabras gratas y motivantes, lo que quiere decir que si amamos la vida y todo lo que ella nos ofrece no hay razones para expresar agravios y menos para que nuestras relaciones tiendan a molestar la vida de otros.

El Texto de Textos nos revela en Gálatas 1:8, “mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!