Y aunque en algunos cosas ello puede ser una buena motivación, lo importante es saber diferenciar cuándo no es sano devolver de lo que recibimos como por ejemplo si estamos recibiendo maltrato, injurias e incluso agresiones, lo ideal siempre será entender a cada ser humano para esperar el momento oportuno cuando nuestras emociones se hayan menguado para así aprender la forma correcta no solo de relacionarnos proyectando acuerdos sobre aquellas cosas que estando en nuestras mentes no nos permiten vivir tranquilamente. Y es que muchos de esos llamados de atención que hacen quienes se comportan de forma inadecuada requieren que alguien con paciencia y buena pedagogía les oriente, logrando con esas misericordia que tal error se corrija y no que se multiplique y hasta magnifique.

Una perla anónima nos dice; “todo corazón parece clamar por algo superior”.

Cuentan que en una oportunidad en el tren, una mujer fue molestada por una imprudente y grosera adolescente quien ni siquiera se disculpo por ello, así que cuando esta chica se bajo un hombre que estaba al lado de ellas le preguntó a la paciente mujer el por qué no había dicho nada a lo que esta expresó: – por tan poco cosa no vale la pena molestarse, finalmente el viaje juntas era muy corto.

Y es que aunque no se trata de dejar que nos atropellen si esta demostrado que nada ganamos con igualarnos a la actitud de aquella persona grosera que simplemente esta queriendo irradiar de su negatividad con sus malas mañas a todo el que se cruce por su camino, por lo que lo mejor es llenarnos de paciencia y mucha misericordia para entender y atender a ese ser entregándole lo mejor de nosotros.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 13:12, “ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!