La vida implica pequeños actos cotidianos que al reiterarse a través del tiempo nos permiten algunos de los logros anhelados. Incluso el listado de nuestras búsquedas se hace más coherente cuando permanentemente estamos trabajando por ellas. Y aunque no podemos negar que hay personas que saben descubrir y a la vez potencializar mejor sus dones al punto de mostrarse como mejores y hasta superiores a los demás, también es cierto que esas personas tienen que trabajar a diario para permanecer en esos objetivos o de lo contrario rápidamente esos logros dejarán de ser, generando una mayor decepción de la que se percibía antes de alcanzarlos.

Una perla anónima nos sugiere que “el medio mas fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás”.

Cuentan que en una cotidianidad el periodista visitó la casa de un exitoso hombre de la farándula y ya allí le preguntó cuáles habían sido los sucesos que lo habían llevado a que lograra la fama que tenia y el dinero que ella le había generado. Por lo que el afamado actor le contestó: – el éxito de la vida no se logra haciendo cosas extraordinarias sino más bien haciendo cosas ordinarias extraordinariamente bien.

Y es que en ocasiones esperamos golpes de suerte que cambien nuestras vidas en vez de trabajar a diario con claridad y contundencia para lograr estos objetivos, se tratará siempre de no desfallecer comprendiendo que cuando se trabaja con conciencia y coherencia los resultados deben de llegar.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 5:16, “la oración eficaz del justo puede mucho”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!