Parece normal que nos molesten las injusticias como también que no hagamos nada para contrarrestarlas, basados regularmente en temores de quienes históricamente han demostrado que con tal de lograr sus propósitos ponen en riesgo hasta su propia vida. Sin embargo también la misma historia ha demostrado que la unión y esfuerzo de una serie de personas han podido superar esos mismos poderes y lograr cambios trascendentales. Lo que implica que en vez de callar y aislarnos ante algunas injusticias debemos sumar esfuerzos para que estas incluso no toquen a nadie y menos a nuestras puertas más adelante.

Una perla de Cicerón afirma: “no hay nada hecho por la mano del hombre que tarde o temprano el tiempo no destruya”.

Cuentan que cuando un grupo de lideres prefirieron callar y no intervenir en una injusticia que estaba aconteciendo en su comunidad debido a que se sentían intimidados por el poder de quien estaba actuando erradamente, uno de ellos no solo les demostró valentía sino además les recordó una frase del clérigo y pacifista Sudafricano Desmond Tutu: “si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado del opresor”.

Y aunque es innegable que regularmente actuamos indiferentemente motivados por nuestros miedos esos que históricamente han dominado nuestras sociedades debido a los atropellos y atrocidades de quienes por ostentar el poder hacen lo que sea por conservarlo, también es cierto que ese tipo de posiciones son las que nos han llevado a que esas personas actúen así.

El Texto de Textos nos revela en Amos 5:8, “buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; el Creador es su nombre”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!