Regularmente no nos damos cuenta que vociferamos una serie de expresiones a diario de forma inconsciente algunas de las cuales incluso se oponen a nuestros propios deseos de vida. De allí la importancia de tener más cuidado con lo que decimos, incluso atendiendo que debemos primero pensar aquello que vamos expresar. Una vez reflexionemos al respecto y hablemos solo cuando estemos seguros que la expresión será consecuente con nuestros pensamientos positivos y prospectivos debemos intentar que nuestras acciones correspondan a todo aquello que estamos visionando como propósitos de vida.

Una perla anónima nos reitera que, “llegamos a este mundo con señales de inmortalidad”.

Cuentan que cuando la esposa decidió separarse debido a todas las mentiras que a diario le escuchaba a su esposo, muchas de las cuales le decía a ella suponiendo que la mantenía engañada, cansada de las promesas de este ella hizo sus maletas y se fue mientras le recordaba al mitómano: – no es necesario mostrarles la belleza a los ciegos, ni decirles verdades a los sordos, basta con no mentir al que te escucha, ni decepcionar al que confió en ti. Las palabras conquistan temporalmente pero son los hechos los que nos ganan o nos pierden para siempre.

Hay quienes no entienden que no se trata de predicar sino también de actuar ya que es muy fácil decir cosas pero se hace mucho más complejo el llevar esas palabras a la acción de allí la importancia de ser consecuentes frente a lo que pensamos, decimos y hacemos.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 1:5, “¿por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!