Hay quienes se ocupan de consolidar un mundo mejor para sus hijos y ello esta bien, pero hay quienes han entendido que se trata primero de dejarles seres humanos mejores a este mundo ya que la historia nos ha demostrado que miles de personas se han dedicado es a depredar, a matar, a agredir en fin: a deteriorar este mundo del cual deberíamos ser por lo menos sus mayordomos. Y es que el ser humano debe trasformar esa actitud que ha tenido para con el mundo y la misma vida colocándole a este un precio comercial efímero cuando lo que se requiere es que le demos nuestro aprecio verdadero.

Una perla anónima nos dice: “el primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estas”.

Cuentan que cuando la nueva maestra fue contratada en el colegio, la rectora le presentó a los demás docentes quienes al verla tan joven quisieron descalificarla. Sin embargo con el paso de los días ella demostró que no solo estaban equivocados sino que por el contrario debían aprender también de ella. Así que seis meses después y en la reunión de profesores la rectora le preguntó quienes habían sido sus profesores universitarios, a lo que ella resumió con una frase de John Ruskin, argumentando que: fueron seres que entendieron que tenían claro que “educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabia, sino hacer de él alguien que no existía”.

Valida apreciación para comprender que los adultos estamos llamados a hacer de esos niños y niñas no tanto seres que imiten incluso nuestros errados comportamientos, sino esas nuevas personas que le darán a este mundo nuevas y mejores razones de las que nosotros le hemos podido encontrar.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 11:28, “venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!