Regularmente la infelicidad termina siendo una decisión inconsciente producto de apegos, pensamientos incoherentes y en algunos casos juicios incorrectos al respecto de las cosas o las personas. Se trata entonces de revisarnos a diario y cuestionarnos al respecto de por qué estamos prefiriendo ser infelices cuando tenemos la posibilidad de aceptar las cosas como son intentando degustar de las mismas o en el mejor de los casos de proponernos trasformar aquellas situaciones que estando en nuestras manos sabemos que deben cambiar para nuestro bienestar. Se trata de renunciar a todas esas cosas, pensamientos y situaciones que nos están llevando a estadios de infelicidad que son incoherentes.

Una perla anónima nos reitera que “la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”.

Cuentan que cuando le preguntaron a una mujer por qué se le veía tan feliz, esta dijo: – porque renuncie a mi necesidad de culpar a otros por lo que tenían o no que hacer, por lo que sentían o dejaban de sentir. Por ello deje de desperdiciar mis cualidades y empecé a tomar las responsabilidad de mi vida. Abandone las criticas y renuncie a juzgar a los demás, a los hechos o personas que eran diferentes a mi. Entendí que todos somos diferentes, y a la vez todos somos iguales. Todos queremos ser felices, todos queremos amar y ser amados y todos queremos ser entendidos, en fin, todos queremos algo, y ese algo es deseado por todos nosotros.

Es necesario entonces renunciar a esa necesidad de impresionar a los demás. Debemos dejar de intentar ser algo que no somos sólo para hacer que otros nos acepten. En el momento en que dejamos de intentar ser algo que no somos, es cuando nos quitamos todas las máscaras y empezamos a aceptarnos.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 5:6, “humillaos, pues, bajo la poderosa mano del Creador, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!