Hay quienes sugieren que dura es la ley pero es la ley, lo cual no es tema de debate pero si es importante comprender que la ley es dura solo para aquel que no quiere respetarla y que no acata sus mandatos. Una persona que vive acorde a los principios y valores y que trabaja por el bienestar general en donde sabe se encuentra su propio bien, no solo se ocupa de construir hábitos que estén direccionados por esos preceptos sino que a la vez construye sus diarios acuerdos en pro de dichos mandatos generales con la absoluta certeza que desde esa perspectiva su vida cobra un mayor sentido. Así las cosas quien acata lar normas sabe muy bien que ello incluso evita que otros puedan atacar su vida.

Una perla de Seneca expresa; “nunca es tan bajo y vil el ser altivo con el humilde”. 

Cuentan que un policía de transito siguió a una mujer por un tiempo, aterrado porque esta respetaba todas las normas y además estaba andando a la velocidad mínima permitida, así que supuso que algo estaba escondiendo esta, una vez la detuvo, le reviso los papeles y le interpeló el por qué de dicha actuación, se aterró al escuchar que ella le decía que era su comportamiento de vida el intentar respetar todas las normas principios y valores como guías de su día a día.

Estamos tan mal acostumbrados a cumplirle a la ley solo si nos están viendo y por ende permanecemos en riesgo de recibir algún tipo de multa o castigo, que se nos olvida que lo coherente es vivir una vida de principios y valores que nos posibilite propender a diario por el bienestar general.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 1:22, “sed hacedores de la palabra y no tan solo oidores”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!