Y es que son tantas las versiones al respecto de un mismo hecho que pareciera lógico que lo mejor es no creer en ninguna o atender aquellas que científicamente nos ofrecen las explicaciones que consideramos mas lógicas, sin embargo lo cierto es que algunas de esos postulados son bastante ilógicas y por el contrario descontextualizadas e improbables así la misma ciencia las acepte como verdades. No podemos olvidar que esos mismos científicos más adelante y producto de nuevas investigaciones se contradicen en algunas ocasiones logrando que lo que en otrora se reconoció como una verdad científica se descalifique luego como un error de fondo histórico.

Una perla anónima nos comenta; “fácil es empujar a la gente, pero que difícil guiarla”.

Cuentan que cuando un grupo de incrédulos le pidieron al predicador que les diera aunque sea una razón de peso para aceptar sus creencias este les comentó: – hay muchas pero tengo una en especial que me parece trascendental y que tiene que ver con el cuidado que tuvo nuestro Creador para nuestra especie humana que según el relato de Génesis fue la única que no se consolidó en masa sino que nació de un hombre Adán y de una Mujer Eva, último ser creado denotando lo especial de esta.

Y aunque no faltará quién diga que es un tema de creencias hay algo especial en nuestra especie que no pudo haber nacido de los intercambios genéticos de las otras especies y su evolución o de lo contrario deberíamos encontrar más seres vivos con inteligencia y sobre todo capacidad articulada de habla.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 33:15, “Él formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!