Difícil reconocer que traicionamos a alguien más en sociedades como la nuestra en donde se nos motiva a decir mentiras piadosas disfrazadas de honestidad en la búsqueda de no herir a los demás, cuando más adelante dicho engaño saldrá a la luz y seguramente generaremos peores lesiones a quienes a partir de ese momento además nos perderán la confianza. Y es que el engaño y la traición como una de sus tantas herramientas sigue desafortunadamente siendo un insumo cotidiano en nuestras interrelaciones en donde guiados por nuestros intereses egoístas nos importa muy poco agredir la vida de otro ser humano desatendiendo el llamado de la Creación que nos invita a agradarnos, a aportarnos, a servirnos.

Una perla anónima nos dicta: “el dinero es como el talento no sirve de nada si te lo guardas”

Cuentan que cuando el general iba rumbo al lugar secreto en donde se reuniría con algunos enemigos para intentar un acuerdo de paz, estos le dijeron que había unas señales y personas que le guiarían, sin embargo él envió un convoy secreto adelante, del cual perdió rastro, por lo que el muy desconfiando busco una última señal con una persona que si le produjera confianza, la cual se fue más despacio y en un vehículo convencional, dándose por ello cuenta que a quienes lo precedieron les habían guiado por un camino sin puente que los dirigió al barranco, el cual también le esperaba a él.

Y es que desafortunadamente la traición y el engaño ha sido tristemente una de las estrategias más usadas en los conflictos y la guerra, lo que ha hecho que estos insumos se incluyan como elementos formativos para las nuevas generaciones, cuando realmente deberían ser enseñanzas de un pasado que no debemos repetir y del que nos debemos alejar para no seguir reiterándonos en los mismas equivocaciones de nuestros ancestros.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 57:18, “He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo el Señor; y lo sanaré.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!