Se dice que algunos placeres se convierten en adicciones como producto de perder el control de los mismos y dejarnos guiar más que por los efectos que estos pueden tener, por las sensaciones aparentemente gratas que suponemos le dan un valor adicional a nuestras vidas lo que no es del todo cierto. Se cree que algunos placeres especialmente aquellos que nos llevan a dejarnos guiar por los excesos simplemente nos generan la perdida de voluntad y por ende el ser guiados por una serie de emociones que aunque se disfrazan de placenteras son letales para nuestras coexistencias. No es gratuito que algunas de esas adicciones han llevado a personas a vivir en las calles, mendigando para poder volver a sentir algo de ese aparente placer.

Una perla anónima nos cuestiona, “no pidas una carga ligera, pide unas espaldas fuertes”.

Cuentan que los esquimales tienen un ingenioso sistema para cazar lobos que están vagando por las blancas planicies buscando sus presas fáciles para alimentarse. Y es que sabiendo de ese afán de estos animales en buscar rastros de focas, los esquimales colocan puñales muy afilados mojados con partículas de sangre de foca, que al ser enterrados en el hielo atraen a los lobos, quienes lamen el puñal congelado cubierto con la apetitosa sangre congelada, logrando sin darse cuenta herir su lengua que destila sangre. Esa que esos lobos suponen es de la foca, hasta que finalmente estos mueren desangrándose por si mismos.

Lo que nos denota que si hay placeres que matan y que nos engañan, haciéndonos suponer que obtendremos lo que deseamos, cuando realmente lo que esta sucediendo es que gracias a entregarle nuestras búsquedas a estos nos estamos haciendo daño en algunos casos irreparable.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 14:12, “hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!