Son muchas las cosas que aprendemos a diario y aunque algunas solo se convierten en lecciones inconscientes, es claro que podemos intentar a cada instante el irnos haciendo conscientes de algunos de esos aprendizajes en el propósito de crecer integralmente como seres humanos, de lo contrario muchos de esos saberes no tendrán ninguna razón de ser. Eso sí debemos tener en cuenta que no se trata de aplicar estos de un momento a otro y porque sí, pues lo importante siempre será entrar en razón para identificar cuáles de esas nuevas enseñanzas nos benefician teniendo como derrotero un bienestar general en donde mi libertad debe llegar hasta donde no agreda las libertades de los demás individuos.

Una perla que vale la pena aplicar nos reitera que, “las hormonas te las alborota cualquiera, las neuronas no”.

Cuentan que cuando el joven llegó a su casa después de haberse graduado, quiso de alguna manera inconscientemente intentar decirle a su padre que no hablara de lo que no sabia, en especial sobre un tema en el que él había leído muchos libros como producto de su carrera. El padre lo escuchó con algo de ironía y al final de la académica reflexión del recién graduado concluyó: – debes aprender que saber verdades es fácil, pero saber como actuar en función de esas verdades es lo difícil.

Y es que en ocasiones olvidamos que la teoría en ocasiones es fácil de repetir e incluso de predicársele a otros, pero lo complejo es vivir conforme a aquello que pensamos siendo consecuentes especialmente al poner en práctica dichas reflexiones en nuestros actos cotidianos, de lo contrario no ganamos nada con haber aprendido dichas palabras que no dejaran de ser vanas.

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 6:2, “porque Él dice: en el momento propicio te escuché, y en el día de salvación te ayudé”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!