Que maravilloso seria que a diario nos propusiéramos degustar de todo lo que nos acontece en vez de ocuparnos de disgustarnos incluso por aquella cosas que no nos acontecen. Nuestros sentidos están prestos a atender todos esos impulsos nerviosos que traducidos en placeres deben motivar nuestras coexistencias, sin embargo, se cree que hay un sentido en especial que nos demuestra que pese a contar con una enorme cantidad de posibilidades regularmente no disfrutamos de esta, haciéndonos incapaces de saborear hasta aquello que amerita un reconocimiento de nuevas posibilidades y lo que es peor llevándonos a descalificamos todo aquello a lo cual no estamos enseñados al visionarlo como amargo y desagradable.

Un proverbio Japonés decreta: “puedes aplastar a una persona con el peso de tu lengua”.

Cuentan que cuando una persona especulaba al respecto de los pocos sabores que según él podíamos identificar, alguien que conocía más al respecto le corrigió diciéndole: – quisiera comentarle que realmente contamos con unas diez mil papilas gustativas y que aunque hablamos de seis tipos de sabores posiblemente cada vez descubriremos más, ya que estas papilas nos permiten degustar más de todo aquello que para alimentarnos debemos masticar ojala con placer, quizá por ello se habla de comer por lo menos cinco veces al día para disfrutar más y más de la obra Creadora y de cada alimento del que esta nos permite retroalimentarnos.

Sí hoy se conocen seis sabores y el último de éstos descubierto en el año 2010. Por ello se hablaba de lo dulce, lo salado, lo agrio y lo amargo existen y a partir de dicho descubrimiento se habla ahora del sabor umami. Aunque los japoneses a principios del siglo XX ya lo habían identificado, solo hace algunos años la comunidad científica ha comenzado a considerarlo como otro sabor que en nuestra Latinoamérica denominamos como grasa.

El Texto de Textos nos revela en  Isaías 40:29, “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!