Se tiene la costumbre de suponer que uno se enamora una vez de una persona y que luego viene una etapa casi de desamor, lo cual no es cierto, debido a que el amor es un vinculo, sí una fusión que fluye a cada instante por todo el universo y que hace que cuando nos conectamos a ella no solo estemos más cerca de las demás personas sino de nosotros mismos, así que como vinculo es una decisión, una búsqueda cotidiana que nos obliga más que a fijarnos en los defectos de los otros, a colocarnos como meta el entenderlos, el acompañarlos e incluso el ayudarnos. Bajo esa mirada cada día nos ofrece una maravillosa oportunidad para re enamorarnos de la misma vida.  

Una perla cotidiana expresa: “no es que tengamos poco tiempo sino que perdemos mucho”.

Cuentan que en sus cotidianidades Mario Benedetti entre sus muchas reflexiones, escribió: “unas veces me siento como un acantilado y en otras en un cielo azul como lejano, a veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las ultimas hojas pero hoy me siento apenas como laguna insomne como un embarcadero ya sin embarcaciones, una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas, sus musgos, y sus peces, sereno en mi confianza, confiando en que una tarde te acerques y te mires, te mires al mirarme. 

Maravilloso texto para invitarnos a re enamorarnos no solo de nuestra pareja sino de la misma vida y asumir el reto de percibir en cada persona cercana un ser humano al que le debemos dar de lo mejor de nosotros. Se trata entonces a diario de vincularnos más y más con la misma Creación. 

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:15, “gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran”

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!