Y aunque pudiera sonar a frase de cajón o incluso a una búsqueda poética de reconocer lo que significan las mujeres en nuestra sociedad, lo cierto es que esta es una verdad que se extrae de una profunda lectura de la Biblia, la cual es clara en presentar a las mujeres como algo tan puro que sus flujos son producto de esa luz no usada para dar vida. Tema un poco difícil de comprender para quienes no aceptan los rituales allí expuestos y que si se lee con una tonalidad machista no logra la connotación divina, cuando por el contrario somos los hombres quienes necesitamos de ellas para alcanzar esas búsquedas espirituales, hasta para comprender que ellas son la máxima expresión de la luz divina.  

Una perla cotidiana de Diderot afirma: “engullimos de un sorbo la mentira que nos adula, y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”.

Cuentan que en una cotidianidad el predicador al leer Génesis explicó cómo la Creación fue creciendo en grados de conciencia, pasando primero del reino mineral  sin conciencia o vida propia, al vegetal, con un alma vegetativa, luego al animal, dotado de alma sensitiva para finalizar con el ser humano, dotado de las almas vegetativa y sensitiva y además de la racional, siendo el gran final del proceso Creador la mujer que salió de una costilla de Adán, como la más preciada de las criaturas, dotándola de una especial sensibilidad espiritual, un sexto sentido y de la más extraordinaria tarea sobre la faz de la tierra: la maternidad y crianza de los hijos. 

Maternidad que debería ser considerada como la tarea más importante, primordial y por ende divina, que podíamos tener la cual es de tal grado que cuando el Creador quiso visitarnos en la tierra, escogió lógicamente la pureza de una mujer para encarnarse y tomar forma humana, razones más que de peso para comprender el verdadero significado de la feminidad.

El Texto de Textos nos revela en Génesis 2:21, “entonces el Creador hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar”. 

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!