Algunas sociedades se ufanan de enseñarle a sus nuevas generaciones a que sean vengativos, olvidándose que lo que se debe incentivar es la justicia, la equidad así como la formación en valores que lleve a esos seres a dar a los demás no tanto del mal que les propusieron sino de lo mejor de ellos para construir escenarios de bienestar. Debemos comprender que hay muchas personas malcriadas que se reiteran en sus equivocaciones en la búsqueda de encontrar otro ser que les indique el camino correcto, no solo con sus palabras sino con su ejemplo, lo que quiere decir que si nos seguimos devolviendo mal por mal las cosas antes que cambiar empeorarán.

Una perla cotidiana de Víctor Hugo nos expresa que “el trabajo endulza la vida; pero no a todos les gustan los dulces”.

Cuentan que cuando uno de los hermanos menores estaba planeando con su primo el tipo de venganza y por ende la paliza que querían darle a quien en los días de infancia se burlo tanto de ellos, aprovechando que este se encontraba en mal estado y que ellos por el contrario ya crecidos estaban mucho mejor físicamente, el hermano mayor les escuchó y llevó a su casa y allí les invito a almorzar mientras les recordaba los días maravillosos que habían vivido cuando eran niños, para finalmente invitarles a que entendieran que: es pobreza de espíritu obstinarse en devolver el daño recibido.

Y aunque existen leyes como las del ojo por ojo y otras tantas visiones que pregonamos nos dan el derecho a cobrar venganza, lo cierto del caso es que ese tipo de actitudes son mas dañinas para nosotros que para quienes suponemos son dignos de devolverles algo del daño que nos causaron.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 5:36, “no temas, cree solamente”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!